Ejercicio, el dolor no es igual a ganar.

Por Dra. Tatiana Terán

Síndrome Compartimental del Ejercicio

Cuando se realiza ejercicio existe un aumento del volumen en los músculos y circulación sanguínea por vasodilatación, que puede ocasionar un dolor tolerable y hasta ¨satisfactorio¨ en el momento, esto es normal y pasajero, pero sentir dolor al realizar ejercicio es un síntoma que no debe ser tomado a la ligera, sobre todo, si este se presenta en más de una ocasión y nos obliga a interrumpir la rutina. Podríamos estar desarrollando un problema mayor, como es el “Síndrome Compartimental ” el cual puede convertirse en una verdadera urgencia médica.

Se le llama Síndrome Compartimental al efecto que provoca el aumento de presión en el espacio de un compartimento. Pero primero hay que entender a qué nos referimos con el término ‘compartimento’. Los músculos del cuerpo humano están recubiertos, a modo de envoltorio, por una fina membrana llamada fascia. Para hacernos una mejor idea: es como envolver con film transparente un filete de carne. Uno o varios músculos en vueltos en una fascia y con función en común forman un compartimento.

Paciente corredora de largas distancias. Foto cortesía Rocío Leclair. Nicaragua 2021

En el interior de estas fascias o envoltorios, deben compartir espacio músculos, nervios y vasos sanguíneos. La fascia, a pesar de su adaptabilidad, tiene una capacidad de expandirse muy limitada, y no da lugar a aumentos de tamaños súbitos, ni muy grandes. La lesión del síndrome compartimental tiene lugar cuando se produce un aumento de presión en estos, ya que debido a la falta de distensión de la fascia, las estructuras, ya sean musculares, nerviosas o sanguíneas, se ven comprimidas en el compartimento.

Es importante diferenciar dos tipos de síndrome compartimental:

  • Síndrome compartimental crónico (SCC). En este caso, los daños producidos en los compartimentos son transitorios, como consecuencia de la presión soportada durante el ejercicio físico repetitivo. Suele darse en miembros inferiores fundamentalmente.
  • Síndrome compartimental agudo (SCA). Esta modalidad es la que reviste mayor gravedad, ya que las secuelas son mayores, aunque afortunadamente es menos común que el SCC. Se puede presentar a cualquier edad y sexo, tanto en miembros inferiores como superiores o como complicación de SCC.

Causas del síndrome compartimental

  • origen vascular : trombosis, el atrapamiento de la arteria poplítea, mordeduras de serpientes.
  • origen óseo: los traumas, fracturas, enfermedad metabólica ósea, estrés tibial o periostítis.
  • origen nervioso: la neuropatía periférica, radiculopatías y las de origen infeccioso (osteomielítis).

No obstante, el origen muscular es el más común de los factores predisponentes en un SCC, y básicamente es el resultado de la actividad física repetitiva. Obviamente, a mayor esfuerzo físico más rápida será la aparición de los síntomas y mayor será el efecto negativo.

Comúnmente esta dolencia ha venido asociada a los corredores, atletas de larga distancia, ya que son estos los que representan el mayor porcentaje de casos de SCC. Durante la práctica de la carrera, las piernas soportan el impacto de cada zancada, suponiendo esto un micro traumatismo constante y repetitivo. Esta repetición provoca un aumento de la presión en los compartimentos, que sumado al aumento en aproximadamente un 20% del propio músculo, por la acumulación de líquido en su espacio celular durante el ejercicio, desencadena un proceso de síndrome compartimental crónico. 

Otros deportistas que acostumbran a sufrir esta lesión son los motociclistas y los escaladores, a los que les afecta el conocido como SCC del antebrazo. Pianistas y músicos debido a largas horas de practicas, ensayos y ejecuciones, logran desencadenar el mismo mecanismo para un SCC.

Compartimentos en la pierna

Signos y Síntomas

  • Dolor, ardor o calambres en un compartimiento de la extremidad afectada.
  • Rigidez en la extremidad afectada.
  • Entumecimiento u hormigueo en la extremidad afectada.
  • Debilidad de la extremidad afectada.
  • Caída del pie (en casos graves) si están afectadas las piernas.
  • A veces, hinchazón o abultamiento como resultado de una hernia muscular.
  • Cambios o ausencia de pulsos arteriales en casos graves, entre otros.

Si la presión dentro del compartimento es muy elevada y sostenida en el tiempo, el daño causado puede ser de extrema gravedad. En estos el sistema circulatorio no puede verse privado de su correcto flujo sanguíneo, y cualquier atrapamiento en sus conductos provocaría fallos crónicos. Igualmente, en los sistemas nerviosos y musculares también se provocarían importantes efectos negativos en caso de verse comprimidos o apretados. Una estructura sin irrigación nerviosa o circulatoria podría llegar incluso a necrosar tejido fascial u otros en un periodo de tiempo

Tratamiento del SCC

El tratamiento de un síndrome compartimental crónico (SCC) es fundamentalmente conservador, de inicio, reduciendo todos los mecanismos y el cese de la actividad deportiva. Evitando el mecanismo lesional se evita la lesión. En la misma línea de tratamientos no agresivos encontramos la aplicación de frío, la elevación del miembro afectado, los estiramientos, o el uso de cremas antiinflamatorias. También es aconsejable el masaje terapéutico, los vendajes funcionales, o el uso fármacos antinflamatorios. Si no se siguen las medidas este puede agudizarse y derivar en complicaciones no deseadas, como puede ser la necrosis (muerte) de tejido y afección renal.

Si el SCC puede tener una gravedad tal que si el tratamiento conservador no resulta paliativo, se recurre entonces a un tratamiento quirúrgico, para evitar las complicaciones incapacitantes. Esto cuando no existe ninguna otra alteración y se realiza en el tiempo adecuado, de otra manera el riesgo podría ser inclusive mayor.

En el posoperatorio es necesaria rehabilitación, incluyendo estiramientos, uso progresivo del músculo, masaje, fortalecer y mover la zona afectada y, en último lugar, la vuelta a la rutina.

La prevención tiene difícil aplicación en este tipo de lesiones. Estirar después de la actividad deportiva, elevar la zona, aplicar frío, contrastado con calor, y un reposo adecuado a la cantidad de esfuerzo realizado, son algunos de los consejos básicos para mantener una musculatura sin estrés y favorecer el correcto flujo sanguíneo. Es importante no tomar a la ligera dolores posterior al ejercicio si estos no mejoran en tiempo determinado o si por el contrario aumentan intensidad se debe acudir lo antes posible al médico para evitar daños mayores.

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