¿ Médico se nace o se hace?

Por Dra. Tatiana Terán

La Dra. Tatiana Terán previo a iniciar una cirugía. Foto tomada por enfermera circular de quirófano. Nicaragua 2020

¿ Médico se nace o se hace? Es una pregunta que actualmente todos nos deberíamos hacer, tanto los que escogimos la medicina de profesión, como los que buscan ayuda o una respuesta a sus problemas de salud. Personalmente considero hay una combinación de ambas situaciones, pero predomina el nacer o sentirse médico. Esta es una condición sinecuanón, la vocación innata para poder serlo, de otra manera todo el conocimiento que se adquiera puede llegar a ser inútil, aunque este provenga de las mejores fuentes.

Ser médico implica entrega, empatía, saber acompañar, escuchar, cultivar la paciencia y además poseer una capacidad de resolución ágil y rápida ante todo, como se dice en la jerga popular «olérsela, verla venir y poder cambiar el switch en un segundo» lo cual puede implicar la diferencia entre la vida y la muerte a veces; para luego continuar con la rutina diaria en la vida de cada uno. Ante tal panorama, realmente se debe amar lo que se hace, adquirir mucha sabiduría, que no es igual a conocimiento, pero ante todo respeto, honestidad y responsabilidad hacia los demás y con uno mismo.

En teoría debería de acompañarse también de una buena dosis de humildad y humanismo, virtudes aparentemente escazas según algunos, diría en defensa de los médicos que actualmente los sistemas de salud no están diseñados en general para brindar calidad y calidez a la misma vez, ni pensando en la relación medico/paciente, tampoco probablemente ninguno de los dos actores fue consultado a la hora de diseñar los esquemas de atención actual a la población, los cuáles generalmente responden a otros intereses.

En la vida no siempre se puede con todo, los médicos no somos la excepción, de algún pie cojeamos como todo ser humano o a veces fallamos; sobre todo con nosotros mismos y nuestros seres queridos. En ocasiones se entrega tanto que podemos llegar a casa medio vacíos, olvidando lo fundamental. De ahí las expresiones «pero, y si era médico» o «¿ cómo no lo vio? o se cuido «. No siempre se piensa en el médico como persona, con sus virtudes y defectos, al igual que todos los demás.

Al final de todo, en la medicina no siempre dos más dos es igual a cuatro, esa es una realidad, por ende la visión, el razonamiento y conocimiento médico muchas veces se deja llevar por la intuición, y es ahí donde uno se percata que médico se nace, no se hace.

Dra. Tatiana Terán

Es oportuno hacer este tipo de reflexiones en tiempos donde vemos el arte de la medicina tan banalizada y vulgarmente comercializada, donde el acceso a la información y desinformación desvaloriza completamente la profesión, cuando todavía existen quienes consideran absurdamente el título de médico ligado a obtener un estatus o nivel social simplemente, de igual manera políticos, economistas y empresarios queriendo administrar la salud a conveniencia, por no decir además las múltiples opciones de cursos y estudios «integrales» en áreas de la salud, invitando a trabajar como promotores y guías para una vida saludable, lo cual sería excelente, si no se tomaran el atrevimiento de sobre pasar los límites, ignorando la ciencia irresponsablemente y creando en ocasiones más perjuicio que beneficio.

Las ciencias médicas son complejas, de transmisión discipular, aprendizaje constante y actúan a todos los niveles sobre la vida y el cuerpo del ser humano. Es un arte complejo que bien ejecutado puede hacer magia, pero en su defecto, también para ello hay que saber lidiar con el caos y bailar con la muerte.

¿ Cuantos están realmente dispuestos a hacerlo ?

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