El esguince de tobillo, una lesión subestimada

Por Dra. Tatiana Terán

Esguince de tobillo en resolucion. Foto tomada de la web

Por lo general todos conocemos de alguien que en algún momento de su vida ha sufrido un esguince o torsión de tobillo y aunque estos puedan darse en cualquier parte del cuerpo donde exista una articulación, como la columna cervical, hombros, muñeca, manos o rodilla nos enfocaremos sobre los esguinces de tobillo.

Un esguince, como tal se refiere a las lesiones que puedan darse en los ligamentos que dan el sostén entre los huesos que constituyen las articulaciones y estos pueden ir desde un simple estirón, hasta la ruptura total de los mismos en dependencia del tipo de lesión.

Los ligamentos son una parte fundamental en todo el sistema musculoesquelético pues son prácticamente los encargados de dar la estabilidad y soporte a la hora de realizar cualquier movimiento articular y sin ellos esto no se podría realizar adecuadamente. Para mala suerte, por lo general, los ligamentos no cuentan con una irrigación sanguínea abundante, pues depende de una microcirculación escasa lo cual dificulta su cicatrización ante cualquier tipo de lesión.

En referencia a los esguinces de tobillo, estos constituyen una de las consultas mas frecuentes en las salas de emergencias y para ortopedia y traumatología, solo para darnos una idea 1 de cada 10,000 personas sufre un esguince de tobillo a diario. A pesar de ello este suele ser en general un problema subestimado para su manejo y tratamiento tanto por el facultativo, como por el paciente.

Los esguinces de tobillo se dan por un mecanismo de torsión o doblón del pie tanto hacia su parte externa o interna, siendo esta última la más frecuente y pueden estar ocasionados por lesiones deportivas, uso de calzado inadecuado, sobre todo con la utilización de zapatos de tacón, el caminar sobre superficies irregulares o por una simple mala pisada al deambular o apoyar sobre un escalón, así como también por accidentes y traumas directos.

Existen tres tipos de esguinces leve I, donde se da únicamente una elongación de los ligamentos moderado II con una ruptura parcial o fibras ligamentosas y severo III donde ya existe una ruptura total de los ligamentos. Aunque inicialmente el manejo puede ser similar, el tratamiento definitivo puede variar entre si, desde los tipos y tiempos de inmovilización hasta la reparación quirúrgica de los ligamentos, así como el manejo posterior y reintegro a la vida cotidiana.

Lo anterior cobra relevancia ya que un esguince sin tratamiento adecuado tiene un 44% de recidiva que puede llevarnos a inestabilidad permanente del tobillo, ante el apoyo y la movilidad, sobre todo al bajar escaleras, dolor o inflamación constante y a un desgaste temprano de la articulación con la presencia de artrosis.

Por eso es importante conocer su relevancia y la importancia de seguir las indicaciones adecuadamente, ya que por lo general suele ocurrir que el paciente ante la presencia de la inflamación recurra a sobadores, lo cual puede empeorar las lesiones o que minimice las mismas he inicie apoyo temprano al disminuir la inflamación y dolor, que se retire la inmovilización, no cumpla los tiempos requeridos antes de reiniciar las actividades deportivas o que vuelva a utilizar calzado inadecuado tempranamente. Todo lo anterior solo ocasiona una mala cicatrización de los ligamentos y las consecuencias que esto pueda traer.

Tobillo con ligamentos sanos y tobillo con ligamentos lesionados. Imagen Clínica Mayo tomada de la web

Por otro lado es importante recalcar que hay diferencias en los tratamientos y cada caso debe siempre individualizarse en dependencia del tipo de lesión, edad, peso, constitución física y actividades que realice la persona, así como igualmente el manejo posterior, fisioterapia y la importancia de fortalecer la articulación del tobillo y musculatura circundante, para reforzar la estabilidad y evitar las recidivas.

En promedio la recuperación de un esguince, sumando la cicatrización, adaptación, propiocepción al apoyo y el reintegro sin problemas a las actividades previas al mismo puede tomar un periodo entre 3 a 12 semanas en dependencia del tipo de lesión y tratamiento. Como vemos a pesar de ser tan común, un esguince no es algo tan simple, ni debe ser tomado a la ligera pues un mal manejo o incumplir con el tratamiento indicado puede ocasionar secuelas y limitaciones en la vida cotidiana.

La recomendación válida es consultar siempre de entrada al facultativo correspondiente, preguntar, informarse, cumplir con paciencia el tratamiento indicado y tomar medidas para la prevención de los mismos dentro de lo posible, esto solo puede traernos beneficios y evitar que una lesión de manejo sencillo se convierta en un problema complejo

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